LA DUREZA DE NUESTRA TAREA
11 Julio 09 - Sección "General"
El invierno pasado fue especialmente duro en nuestro país. Durante meses el frio, el viento del norte y la lluvia nos acompañaron. Incluso la nieve apareció en varias ocasiones, cubriendo todo el albergue con un gélido manto blanco.
Algunos días al llegar al albergue, éste daba la impresión de estar casi vacío. Solamente los perros nórdicos, huskys, samoyedos y alaska malamute o los grandes mastines estaban en el exterior. Sus cabezas en alto, disfrutando del frío viento en la cara (¿quizás recordando a sus abuelos “lobos”?) eran lo único visible, pero desde el interior de las casas se oía el ladrido de nuestros amigos. Allí, resguardados de las inclemencias del tiempo, esperaban los demás. En esta ocasión debíamos ser nosotros los que nos acercáramos a saludarles. Todas las casas estaban cubiertas de alfombras y los galgos con sus confortables abrigos nos saludaban moviendo sus rabos. Ah, nuestros amigos belgas que donaron estas alfombras y abrigos, ¡¡ cómo disfrutarían al verlos !! y nosotros, ¡¡ cómo agradecemos su regalo !!
Cuando alguien nos visitaba en esos días terribles, nos preguntaba cómo era posible que soportáramos la dureza de nuestra tarea. A fin de cuentas, los perros podían quedarse en las casas, pero nosotros teníamos que limpiar, dar de comer, etc. etc. atravesando el albergue y luchando muchas veces para no salir volando por la fuerza del viento o caernos en el barro.
Ahora, cuando escribo estas líneas, a más de 38 grados de temperatura, con un calor asfixiante, cuando por momentos parece faltar el oxigeno en el aire y cuesta respirar, pienso que pocas personas comprenden cuál es la verdadera dureza de nuestra tarea.
La dureza no es el frio o el calor, el viento o la lluvia. La dureza no es saber que tienes sobre tus espaldas la responsabilidad de más de 600 seres, del control de su bienestar, de llegar a fin de mes con nuestros escasos medios económicos para pagar las facturas de pienso, veterinario, etc. etc., La dureza no es intentar arañar horas al día para hacer todo el trabajo necesario. No, eso no es lo duro. Ellos, los perros, te ayudan a hacer más soportable el trabajo. Ellos con su cariño te dan fuerzas cuando parece que ya no te quedan más. Pensar en ellos te hace levantarte temprano y aprovechar el día al máximo.
Lo realmente duro de nuestra tarea es algo muy simple: Los problemas que nos causan los humanos.
Los galgueros nos causan problemas con su actitud; los políticos españoles nos causan problemas con su falta de voluntad en acabar con el maltrato animal en nuestro país y ahora además otro gran drama se cierne sobre las cabezas de nuestros pobres galgos: UNA NUEVA LEY QUE IMPEDIRA SU ADOPCIÓN EN BÉLGICA.
Nosotros somos totalmente conscientes de que el drama de los galgos se origina en nuestro país y que es aquí donde hay que buscar su solución y por ello no nos limitamos sólo a rescatarlos y que GIN B busque adoptantes para ellos. No, nosotras luchamos aquí con los galgueros y con la sociedad española para cambiar esta situación. Pero, lamentablemente, esto no se conseguirá a corto plazo. Nosotras trabajamos para cumplir con todas las garantías para que hasta Bélgica sólo viajen galgos perfectamente sanos y controlados clínicamente. Obviamente nuestra tarea no se puede considerar como “comercio”, ni por supuesto nos dedicamos a la cría de animales, pero en todo lo que esas actividades deben llevar de control higiénico-sanitario, sí que cumplimos la nueva ley que pretenden aprobar. Es más, nosotros podríamos demostrar algo que no podría un comerciante o un criador y es que nuestros galgos son sociables con personas y con otros perros, algunos incluso con gatos y además que si el adoptante (que no comprador) tuviera algún problema con nuestros galgos, GINB a través de su contrato de adopción obliga al adoptante a devolver el galgo a la organización, con lo que en ningún caso, un galgo de Las Nieves, sería una carga para el gobierno belga (léase, gastos de llevarlo y mantenerlo en un albergue belga) . En Las Nieves la protección animal se realiza con “cabeza fría” y “corazón caliente”. Es decir, de una forma responsable que evite problemas tanto a las personas como a los animales, sin por ello dejar de poner todo el cariño que sentimos por nuestros perros.
Si esta ley se pusiera en vigor, significaría de forma inmediata la condena a muerte de muchos cientos de galgos. Intentar convencer a las autoridades belgas de su no implantación es algo que debemos hacer todos los amantes de los galgos, en Bélgica y en España.
Si deseas apoyarnos en convencer a las autoridades de que todavía es precisa la ayuda de su pais, puedes firmar tu peticion haciendo click aqui.
Algunos días al llegar al albergue, éste daba la impresión de estar casi vacío. Solamente los perros nórdicos, huskys, samoyedos y alaska malamute o los grandes mastines estaban en el exterior. Sus cabezas en alto, disfrutando del frío viento en la cara (¿quizás recordando a sus abuelos “lobos”?) eran lo único visible, pero desde el interior de las casas se oía el ladrido de nuestros amigos. Allí, resguardados de las inclemencias del tiempo, esperaban los demás. En esta ocasión debíamos ser nosotros los que nos acercáramos a saludarles. Todas las casas estaban cubiertas de alfombras y los galgos con sus confortables abrigos nos saludaban moviendo sus rabos. Ah, nuestros amigos belgas que donaron estas alfombras y abrigos, ¡¡ cómo disfrutarían al verlos !! y nosotros, ¡¡ cómo agradecemos su regalo !!
Cuando alguien nos visitaba en esos días terribles, nos preguntaba cómo era posible que soportáramos la dureza de nuestra tarea. A fin de cuentas, los perros podían quedarse en las casas, pero nosotros teníamos que limpiar, dar de comer, etc. etc. atravesando el albergue y luchando muchas veces para no salir volando por la fuerza del viento o caernos en el barro.
Ahora, cuando escribo estas líneas, a más de 38 grados de temperatura, con un calor asfixiante, cuando por momentos parece faltar el oxigeno en el aire y cuesta respirar, pienso que pocas personas comprenden cuál es la verdadera dureza de nuestra tarea.
La dureza no es el frio o el calor, el viento o la lluvia. La dureza no es saber que tienes sobre tus espaldas la responsabilidad de más de 600 seres, del control de su bienestar, de llegar a fin de mes con nuestros escasos medios económicos para pagar las facturas de pienso, veterinario, etc. etc., La dureza no es intentar arañar horas al día para hacer todo el trabajo necesario. No, eso no es lo duro. Ellos, los perros, te ayudan a hacer más soportable el trabajo. Ellos con su cariño te dan fuerzas cuando parece que ya no te quedan más. Pensar en ellos te hace levantarte temprano y aprovechar el día al máximo.
Lo realmente duro de nuestra tarea es algo muy simple: Los problemas que nos causan los humanos.
Los galgueros nos causan problemas con su actitud; los políticos españoles nos causan problemas con su falta de voluntad en acabar con el maltrato animal en nuestro país y ahora además otro gran drama se cierne sobre las cabezas de nuestros pobres galgos: UNA NUEVA LEY QUE IMPEDIRA SU ADOPCIÓN EN BÉLGICA.
Nosotros somos totalmente conscientes de que el drama de los galgos se origina en nuestro país y que es aquí donde hay que buscar su solución y por ello no nos limitamos sólo a rescatarlos y que GIN B busque adoptantes para ellos. No, nosotras luchamos aquí con los galgueros y con la sociedad española para cambiar esta situación. Pero, lamentablemente, esto no se conseguirá a corto plazo. Nosotras trabajamos para cumplir con todas las garantías para que hasta Bélgica sólo viajen galgos perfectamente sanos y controlados clínicamente. Obviamente nuestra tarea no se puede considerar como “comercio”, ni por supuesto nos dedicamos a la cría de animales, pero en todo lo que esas actividades deben llevar de control higiénico-sanitario, sí que cumplimos la nueva ley que pretenden aprobar. Es más, nosotros podríamos demostrar algo que no podría un comerciante o un criador y es que nuestros galgos son sociables con personas y con otros perros, algunos incluso con gatos y además que si el adoptante (que no comprador) tuviera algún problema con nuestros galgos, GINB a través de su contrato de adopción obliga al adoptante a devolver el galgo a la organización, con lo que en ningún caso, un galgo de Las Nieves, sería una carga para el gobierno belga (léase, gastos de llevarlo y mantenerlo en un albergue belga) . En Las Nieves la protección animal se realiza con “cabeza fría” y “corazón caliente”. Es decir, de una forma responsable que evite problemas tanto a las personas como a los animales, sin por ello dejar de poner todo el cariño que sentimos por nuestros perros.
Si esta ley se pusiera en vigor, significaría de forma inmediata la condena a muerte de muchos cientos de galgos. Intentar convencer a las autoridades belgas de su no implantación es algo que debemos hacer todos los amantes de los galgos, en Bélgica y en España.
Si deseas apoyarnos en convencer a las autoridades de que todavía es precisa la ayuda de su pais, puedes firmar tu peticion haciendo click aqui.
